Siempre que vamos a comenzar hacer un diseño, a comenzar hacer una marca de algo o hasta crear un servicio, siempre lo nuevo le debe algo a lo que ya existe. El nivel de relación que existe entre los dos puede variar dependiendo la situación y también de la valoración que cada quien le haya dado a la información ya existente.

Cada persona utiliza diferentes detalles de lo que ya existe para colocarlo a algo nuevo, lo único que hay personas que ocupan la información casi igual y hay otros que las modifican totalmente, pero siempre rotando alrededor de la idea principal. El grado de similitud que uno puede utilizar va depender en la honestidad de cada diseñador y en su propia conciencia.

Todas las fuentes de inspiración de ideas y cosas ya creadas nos sirven para estimular nuestra creatividad y que pueda fluir naturalmente, no dice en ninguna parte que copiemos lo que vemos. La mayoría de diseños parten de algo ya creado, pero depende de cada uno de nosotros darle esa personalidad propia, ese carisma dependiendo el ámbito cultural, político y religioso. Lo que buscamos nosotros es un punto de partida, una base de apoyo para lograr hacer una escultura propia, dándole una personalización. Porque nuestro objetivo es superar las cosas ya existentes, darle a la sociedad una mejor calidad de vida, para lograr todo esto les tememos que facilitar la herramientas adecuadas para su felicidad y comodidad.

Pero siempre que nosotros creamos algo y sabemos que es muy bueno o que tiene un potencial, siempre caemos en el acto de la arrogancia, en el egocentrismo, pensamos que somos una monedita de oro y que la tierra gira alrededor de nosotros, pero es ahí donde nos equivocamos, el NO reconocer que no somos nada sin Dios

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